¿Colombia es posible?
Cuando medito acerca del país en que nací, crecí y seguramente moriré, Colombia, es posible que me detenga a pensar en la violencia política de lado y lado, o en la pobreza extrema, que se reproduce frente a nuestros ojos en calles, andenes, campos, pueblos y ciudades de la República; o en la falta de compromiso del individuo en este proyecto que se llama sociedad… y que se llama Nación. Es verdad, hay mil y un razones para pensar que la lista de problemas es infinita, y que las soluciones a todos esos problemas no son más que un propósito inalcanzable.
Sin embargo creo (siendo optimista) que muchas de las preguntas o problemas del país parten de una pregunta sencilla, ¿qué es Colombia?, o desde un punto de vista diferente ¿qué hace que una persona nacida dentro del seno del territorio nacional sea distinta a las demás? O ¿por qué un colombiano debería sentirse como tal y parte de una comunidad mayor, Colombia?
Entonces encuentro un problema mayor, si es verdad que como país se requiere que cada miembro de la sociedad de un aporte específico a la solución de los problemas del país, ¿cómo es posible?, si las divisiones sociales, de clase, culturales, políticas, regionales, y cuantas se producen a diario, hacen que cualquier esfuerzo coordinado de cooperación resulte infructuoso. Más aún cuando se da un fuerte arraigo identatario en las comunidades que son parte de dichas divisiones. Comunidades que prefieren preservar su identidad de manera hermética y sin comprometerse con aquel proyecto de Nación y con aquel Proyecto de Estado: Colombia. Comunidades que ponen acento a sus diferencias para poder desligarse de dicho compromiso.
Es por eso que mis preguntas son: ¿Colombia es Posible? ¿Será posible que la ideología, los discursos, y las creencias puedan ceder al espíritu de una Nación que no existe?, mi opinión es que sí, pero requiere de un esfuerzo que sobrepasa la capacidad de acción de un líder, la fortaleza de un grupo, o la fuerza de una clase. Requiere de la construcción de una conciencia, donde el interés personal, el interés del otro, ceda al interés cooperativo, donde a partir del reconocimiento de las diferencias que nos atañen, se cree el lenguaje del Nosotros. En otras palabras Creo que Colombia sí es posible, pero requiere de la construcción de la Nación, es decir del espíritu nacional y nacionalista.
Cuando hablo de nacionalismo, no hablo del populismo barato que sirve para enajenar las masas, ni del hipócrita discurso de segregación. No, me refiero al de la unión, en el del reconocimiento del otro, del enemigo, del de acá, de los presentes que a partir de un proyecto, el de Colombia, podamos reconocernos mutuamente, respetarnos y por fin entender este accidente histórico, enmarcado entre fronteras, desde el punto de vista del común, del diferente pero sobre todo del Nosotros.
A partir de ahora invito a cada persona a poner sus esfuerzos en este noble proyecto, la construcción de una gran Nación; Colombia, a partir del debate, pero también del reconocimiento de la diferencia. Este espacio ha sido abierto para el Pueblo, no para un clase en particular, para la Nación, no para una ideología especifica, para reconocernos como nosotros, y por lo tanto para respetarnos como Compatriotas.
Colombia es posible
este es un espacio para pensar, proponer y contruir lo que queremos... pero ante todo para debatir qué es lo que queremos
