Colombia es posible

este es un espacio para pensar, proponer y contruir lo que queremos... pero ante todo para debatir qué es lo que queremos

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Location: Bogotá, Colombia

Wednesday, August 01, 2007

Doblemente Valioso

Para muchos escépticos, dentro de los cuales me incluyo, el acto heroico del profesor Moncayo al caminar 1208 kilómetros además de valerosos es una perdida de tiempo, no por el acto en sí, como por la decidía que ha demostrado las FARC ante el sufrimiento de los secuestrados, sus familiares, y el decoroso pero poco auspiciado dolor nacional.

Sin embargo, hay un merito escasamente percibido en esta acción, por lo cual se hace meritoria del noble titulo heroico. Al igual que la concurrida marcha del 5 de julio, el paso del ‘profe’ por los 7 departamentos de nuestra gran nación deja algo claro, un sentimiento compartido hacía el despreciable uso de la vida, o de la muerte como forma de lucha política.

Para muchos es el resultado de una acción completamente mediática, promovida desde oscuras artimañas gubernamentales, con el fin de lavarse las manos de la responsabilidad que atañe un posible acuerdo humanitario. A pesar de lo que pareciese ser posible, es la fuerza de la experiencia vivida en la travesía lo que le resta importancia a tales críticos.

La mayoría de las expresiones de solidaridad y fraternidad, no solo con el ‘profe’ y también con los familiares de los secuestrados se caracterizan por su espontaneidad. Prueba intachable de esta conducta se vivió en los múltiples sectores que respaldaron a los familiares de los secuestrados, y en especial al homérico peregrino. Hombres de distintas razas, culturas y de orillas opuestas ideológicamente se agolparon para rendir humildemente una muestra de un renovado fervor. Ahí estuvieron y estarán partidarios y detractores del gobierno, independientemente de las posturas el consenso es innecesario, todos los dedos de la mano apuntan al mismo lugar: el final del espantoso drama del secuestro.

Ahora, dos lecciones importantes que aprehender para todas y todos aquellos que creemos que la construcción de un Nacionalismo que entienda la Sociedad y no la oculte en formulas retóricas es la única posibilidad de encontrar una solución generacional a nuestros problemas. El ‘profe’ nos enseño que todos queremos dirigir los esfuerzos hacía un mismo lado, lo que posibilita a los distintos miembros de la Nación a entendernos como nosotros. A pesar de eso, no somos capaces de reaccionar continuamente ante las circunstancias, es decir, el profesor Moncayo rompió el hito de la imposibilidad social, imponiendo un pensamiento que ha germinado y crece en el inconciente popular, y sus practicas cotidianas, el rechazo a las formas de violencia como representación de las demandas sociales.

En segundo lugar, hemos aprehendido que podemos escuchar al otro, no en la dinámica amigo-enemigo, sino en el entendido que sí jugamos dentro del respeto a mi espacio vital, las posibilidades de negociación entre distintos agentes se acrecientan en gran medida. Factor decisivo a la hora de construir un Estado Nacional y Socialista que permita la reconciliación y el perfeccionamiento de las capacidades de los distintos miembros de nuestra Sociedad.

Desde este humilde espacio quiero mandar un entrañable abrazo al ‘profe’ Moncayo diciéndole que no esta sólo 40 millones de colombianos lo acompañan, y que pronto será necesaria una plaza mayor mucho más grande que alberga cada uno de nuestros corazones en su regazo. La tarea tan sólo ha empezado y los enemigos del pueblo disfrazaran sus intensiones, para mentir, destruir, y asesinar, pero que no desista la Nación esta despertando, resistirá y prevalecerá como el gran pueblo que en realidad somos.

Sunday, May 06, 2007

¿Colombia es posible?

Cuando medito acerca del país en que nací, crecí y seguramente moriré, Colombia, es posible que me detenga a pensar en la violencia política de lado y lado, o en la pobreza extrema, que se reproduce frente a nuestros ojos en calles, andenes, campos, pueblos y ciudades de la República; o en la falta de compromiso del individuo en este proyecto que se llama sociedad… y que se llama Nación. Es verdad, hay mil y un razones para pensar que la lista de problemas es infinita, y que las soluciones a todos esos problemas no son más que un propósito inalcanzable.

Sin embargo creo (siendo optimista) que muchas de las preguntas o problemas del país parten de una pregunta sencilla, ¿qué es Colombia?, o desde un punto de vista diferente ¿qué hace que una persona nacida dentro del seno del territorio nacional sea distinta a las demás? O ¿por qué un colombiano debería sentirse como tal y parte de una comunidad mayor, Colombia?

Entonces encuentro un problema mayor, si es verdad que como país se requiere que cada miembro de la sociedad de un aporte específico a la solución de los problemas del país, ¿cómo es posible?, si las divisiones sociales, de clase, culturales, políticas, regionales, y cuantas se producen a diario, hacen que cualquier esfuerzo coordinado de cooperación resulte infructuoso. Más aún cuando se da un fuerte arraigo identatario en las comunidades que son parte de dichas divisiones. Comunidades que prefieren preservar su identidad de manera hermética y sin comprometerse con aquel proyecto de Nación y con aquel Proyecto de Estado: Colombia. Comunidades que ponen acento a sus diferencias para poder desligarse de dicho compromiso.

Es por eso que mis preguntas son: ¿Colombia es Posible? ¿Será posible que la ideología, los discursos, y las creencias puedan ceder al espíritu de una Nación que no existe?, mi opinión es que sí, pero requiere de un esfuerzo que sobrepasa la capacidad de acción de un líder, la fortaleza de un grupo, o la fuerza de una clase. Requiere de la construcción de una conciencia, donde el interés personal, el interés del otro, ceda al interés cooperativo, donde a partir del reconocimiento de las diferencias que nos atañen, se cree el lenguaje del Nosotros. En otras palabras Creo que Colombia sí es posible, pero requiere de la construcción de la Nación, es decir del espíritu nacional y nacionalista.

Cuando hablo de nacionalismo, no hablo del populismo barato que sirve para enajenar las masas, ni del hipócrita discurso de segregación. No, me refiero al de la unión, en el del reconocimiento del otro, del enemigo, del de acá, de los presentes que a partir de un proyecto, el de Colombia, podamos reconocernos mutuamente, respetarnos y por fin entender este accidente histórico, enmarcado entre fronteras, desde el punto de vista del común, del diferente pero sobre todo del Nosotros.

A partir de ahora invito a cada persona a poner sus esfuerzos en este noble proyecto, la construcción de una gran Nación; Colombia, a partir del debate, pero también del reconocimiento de la diferencia. Este espacio ha sido abierto para el Pueblo, no para un clase en particular, para la Nación, no para una ideología especifica, para reconocernos como nosotros, y por lo tanto para respetarnos como Compatriotas.